Gmail y Yahoo cambiaron las reglas: qué pide hoy una bandeja de entrada
Autenticación, baja de un clic y una tasa de quejas que no te podés permitir. La lista de lo que hay que cumplir hoy para llegar a la bandeja, y por qué nosotros frenamos antes.
Durante años, mandar un mailing era cuestión de tener un buen asunto. Hoy es, antes que nada, cuestión de cumplir requisitos técnicos. Gmail y Yahoo publicaron sus reglas para remitentes masivos y las vienen apretando: lo que antes te daba ventaja ahora es apenas el permiso para entrar.
Cumplir ya no te hace llegar mejor.
No cumplir te hace no llegar.
Quién cuenta como «remitente masivo»
Google considera remitente masivo a quien manda alrededor de 5.000 mensajes o más en 24 horas a cuentas personales de Gmail. Yahoo no publica una cifra.
Ojo con leer ese número como un permiso: si mandás 900, no estás exento de nada importante. La autenticación y la baja de un clic conviene tenerlas igual, y la tasa de quejas te mira el proveedor aunque Google no te haya clasificado.
El número que casi nadie usa a favor
Fijate en las tres palabras que hacen toda la diferencia: en 24 horas. El umbral no es por campaña ni por lista: es por día.
Una lista de 5.000 personas mandada de una sola vez te convierte en remitente masivo. Esa misma lista repartida en cinco días de 1.000 no. Es el mismo mailing, la misma gente y el mismo mensaje: cambia solamente cómo se reparte en el calendario.
El umbral se mide por día.
Las tandas se cortan por día.
Acá hay que ser honestos: repartir no es un truco para esquivar los requisitos, y no lo recomendamos como tal. SPF, DKIM, DMARC y la baja de un clic conviene tenerlos igual, los mandes de a 500 o de a 50.000 — en enviale son obligatorios para cualquier remitente, sin importar el volumen. Y la reputación del dominio se mide igual aunque Google no te haya puesto la etiqueta.
El punto es otro: cuando repartís por días, las dos cosas que te convienen coinciden. La buena práctica y el umbral van para el mismo lado.
La razón de fondo para repartir
El motivo real no es el umbral, es que mandar todo de golpe es apostar la lista entera a una sola tirada. Si el asunto estaba mal, si el enlace estaba roto, si la lista tenía más direcciones viejas de las que pensabas, te enterás cuando ya salieron los 5.000.
Repartido en cinco días, después de la primera tanda ya sabés cómo viene: cuánto entregó, cuánto rebotó, cuánta gente se quejó. Y si algo está mal, lo que se quemó son 1.000 direcciones, no 5.000. Eso es lo que vale.
Las cuatro cosas que hay que cumplir
1. Autenticación: SPF, DKIM y DMARC
Son tres registros en el DNS de tu dominio. SPF dice qué servidores pueden mandar en tu nombre. DKIM firma cada email para que el que recibe pueda comprobar que no lo tocaron en el camino. DMARC le dice al que recibe qué hacer cuando algo no cuadra, y te manda informes.
Para remitentes masivos, los tres son obligatorios, con DMARC al menos en p=none, y alineado con SPF o con DKIM. Para Yahoo, la clave DKIM tiene que ser de 1024 bits como mínimo; 2048 es lo recomendado.
Conviene entender qué es lo que resuelven: la autenticación prueba que el email salió de donde dice que salió. No mejora tu reputación. Es un control contra la suplantación, no un empujón.
2. Baja de un clic, de verdad
Hace falta el encabezado List-Unsubscribe con la variante de un clic (RFC 8058), no solo un enlace perdido en el pie. Y la baja tiene que procesarse rápido: el estándar habla de dos días como máximo.
Esto es más importante de lo que parece, y por una razón contraintuitiva: si no le das una salida fácil, la gente usa el botón de spam. Y una queja te cuesta muchísimo más que una baja.
3. La tasa de quejas
Google pide mantenerla por debajo del 0,1 % y no superar nunca el 0,3 %. Suena a poco margen porque lo es: 0,1 % de una lista de 5.000 son cinco personas.
4. Una lista que exista
No está en ninguna guía oficial como requisito formal, pero es el que más rápido te hunde. Mandarle a direcciones que no existen genera rebotes duros, y una tasa alta de rebotes le dice al proveedor que tu lista no es tuya o que está vieja. Las dos cosas se pagan.
Por qué nosotros frenamos antes
En enviale, una campaña se pausa sola si los rebotes pasan el 2 % o las quejas pasan el 0,05 %. Ese 0,05 % es la mitad de lo que pide Google.
No es para quedar bien. Es que para cuando llegás al umbral del proveedor, el daño ya está hecho: lo que se castiga es la reputación del dominio, y recuperarla lleva semanas de mandar poco y bien. Frenar en la mitad del camino te deja margen para mirar qué pasó antes de que te lo miren ellos.
Dónde las fuentes no coinciden: Yahoo no publica un umbral de volumen —dice explícitamente que no va a especificar uno— y las guías de terceros no se ponen de acuerdo sobre su techo de quejas. Cuando los números importan, conviene mirar la documentación de Google y Yahoo directamente, y sus Postmaster Tools, antes que un blog (este incluido).
La lista de control
- SPF, DKIM y DMARC configurados y verificados antes del primer envío, no después del primer problema.
List-Unsubscribecon un clic, y las bajas procesadas en el momento.- Enlace de baja visible en el pie, además del encabezado.
- La dirección física de quien manda, en el pie.
- La lista validada antes de enviar: las direcciones que no existen no se mandan.
- Envío repartido en tandas, no todo de golpe, sobre todo con un dominio nuevo.
- Rebotes y quejas mirados durante la campaña, con la capacidad de frenar la tanda siguiente.
Las siete las hace enviale sola, y las tres últimas son las que casi nadie hace a mano, porque hay que estar mirando.
Qué hace enviale con todo esto
No es una lista de buenas intenciones: está construido adentro del producto y no se puede apagar.
Tandas por día
Toda campaña se reparte en los días que elijas. Nunca salen dos tandas de la misma campaña en la misma corrida.
Pausa al 0,05 %
Si las quejas pasan ese número o los rebotes el 2 %, la tanda siguiente no sale y te avisamos. La mitad de lo que pide Google.
Remitente autenticado
SPF, DKIM y DMARC se verifican antes de habilitar un remitente. Sin los tres en verde, no se puede enviar.
Baja de un clic
List-Unsubscribe con un clic en cada envío, más el enlace en el pie y la dirección física de quien manda.
Lista validada
Cada dirección se revisa antes de enviar. Las que no existen no reciben, y eso va incluido en el precio.
Supresión para siempre
Un rebote duro, una queja o una baja suprimen esa dirección para ese cliente. No hay forma de volver a mandarle por error.
¿Te lo armamos a vos?
La primera campaña la hacemos juntos, sin costo. Vos traés la lista y lo que querés decir.
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