Mandar 5.000 de una vez es el error más caro
Un dominio nuevo que sale con toda la lista el primer día apuesta todo a una sola tirada. Cómo se reparte una campaña en tandas, en qué orden y cuándo se puede dejar de hacerlo.
El botón «Enviar a todos» es el más tentador de cualquier herramienta de email. La campaña está lista, la lista está cargada, y apretar una vez es más rápido que pensar un calendario. Con un dominio nuevo, es también la forma más rápida de quemarlo.
Por qué un dominio nuevo no puede salir con todo
Gmail, Outlook y Yahoo no conocen a un remitente que nunca les mandó nada. No tienen historia para decidir si es confiable, así que miran cómo se comporta: cuánto manda, cuánta gente abre, cuánta rebota, cuánta se queja.
Un dominio que ayer no existía y hoy manda 5.000 emails se parece mucho a lo que hace un spammer. Aunque la lista sea impecable, el volumen de golpe es una señal en sí misma. Y si encima la lista tenía direcciones viejas, los rebotes llegan todos juntos, el mismo día, sobre un dominio sin historia que los compense.
Mandar todo junto es apostar
la lista entera a una sola tirada.
Cómo se reparte
Las primeras campañas de cada remitente nuevo, en enviale, salen por defecto en cuatro tandas, una por día:
- Día 1: el 15 % de la lista.
- Día 2: el 22 %.
- Día 3: el 29 %.
- Día 4: el 34 % restante.
Sobre una lista de 5.000, eso es empezar con 750 y terminar con 1.700. Los proveedores ven un remitente que crece de a poco, que es exactamente lo que hace uno legítimo.
El orden importa tanto como el tamaño
No da lo mismo quién va en la primera tanda. Primero salen los contactos con más actividad reciente: los que abrieron o hicieron clic hace poco en campañas anteriores. Al final, los que nunca interactuaron.
La razón es simple: las primeras tandas son las que construyen la reputación del dominio. Si las primeras 750 personas abren y nadie se queja, el proveedor llega al día 4 con una buena opinión del remitente. Si la primera tanda es la parte más vieja de la lista, el día 1 está lleno de rebotes y el resto de la campaña paga por eso.
La ventaja que no se ve: frenar a tiempo
Repartir no solo cuida la reputación. Te da algo que mandando todo junto no tenés: la posibilidad de enterarte antes de que salga el resto.
Si el asunto estaba mal, si un enlace no andaba o si la lista tenía más direcciones muertas de las que pensabas, te enterás después de la primera tanda, con 750 emails afuera y no 5.000. Y si los rebotes o las quejas se disparan, la tanda siguiente directamente no sale.
El caso propio. Good Run, la primera campaña real de enviale, salió a 602 personas en 7 tandas a lo largo de una semana. Al 5 de noviembre, con 5 tandas afuera: 470 enviados, 469 entregados, 0 rebotes y 0 quejas.
Cuándo se puede dejar de hacerlo
Las tandas no son para siempre. Un remitente se considera caliente después de cuatro semanas mandando con los rebotes por debajo del 2 % y las quejas por debajo del 0,05 %. A partir de ahí ya tiene historia, y la campaña puede salir en una sola tanda si conviene.
Aun así, para listas grandes sigue valiendo la pena repartir: Google considera remitente masivo a quien manda unos 5.000 emails o más en 24 horas, con requisitos propios. Lo contamos acá →
Qué hace enviale con todo esto
El reparto no es algo que tengas que acordarte de hacer: es como sale una campaña.
Calentamiento solo
Con un remitente nuevo, la campaña se reparte en cuatro tandas: 15, 22, 29 y 34 % de la lista.
Los activos primero
Las primeras tandas van a quienes abrieron o hicieron clic hace poco en campañas anteriores.
Todo junto, solo si se ganó
«Enviar todo junto» aparece recién con un remitente caliente: cuatro semanas bajo los umbrales.
Pausa automática
Si los rebotes pasan el 2 % o las quejas el 0,05 %, la tanda siguiente no sale y te avisamos.
Nada sale atrasado
Una tanda con más de dos horas de atraso no sale sola: la pantalla de envío pide reprogramarla.
Una persona aprueba
Ninguna campaña sale sin que alguien la apruebe. Reanudar una pausada también es una decisión humana.
¿Te lo armamos a vos?
La primera campaña la hacemos juntos, sin costo. Vos traés la lista y lo que querés decir.
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